A través de la Biblia

DOMINGO 02 DE NOVIEMBRE - VOLVER ATRAS

PAG.313

Un Dios y un pueblo

“En aquel tiempo”, dice Jehová, “yo seré el Dios de todas las familias de Israel; y ellos serán mi pueblo”..   Jeremías 31: 1, NVI.

Comúnmente es el hombre quien, de una y otra forma, escoge a su dios y su religión. No es cualquier cosa que el Señor diga que él será nuestro Dios. La oferta que el Señor hace de ser el Dios de su pueblo conlleva para nosotros todos los beneficios y privilegios de ser el pueblo de Dios verdadero. Con Jehová de nuestro Dios, tendremos todo lo que podamos desear. Para nuestra felicidad queremos algo que nos dé satisfacción.

Siendo Jehová nuestro Dios, podemos esperar con toda propiedad que nuestra copa este rebosando. Esto no quiere decir que no vaya a haber desafíos en la vida, sino que cuando surjan los desafíos, no importa su origen, calidad o intensidad, Jehová estará de nuestro lado, porque el mismo escogió ser nuestro dios de que nos dará la salida. Confiados en las promesas del que escogió ser nuestro Dios, no tenemos porque temer, porque el estará con nosotros; su vara y su cayado nos infundirán aliento, en presencia de nuestros angustiadores nos confortará y, lo mas bello de todo, podremos morar en la casa de nuestro Dios por largos días.

Si Jehová ha escogido ser nuestro Dios, solo podremos separarnos de el por voluntad propia. Aunque el nos ofrece aguas de reposo y delicados pastos, nuestra voluntad puede llevarnos junto a aguas turbulentas y por tierras secas y áridas. Hasta cuando escogemos separarnos de el, nuestro dios no lo acepta de buena gana. Lamenta la perdida de un solo hijo; se va a la montaña en busca de la oveja extraviada, no descuidando a las noventa y nueve, pero mostrando especial atención hacia quien ha escogido alejarse.

“El amor de Dios aun implora al que ha escogido separarse de el, y pone en acción influencias para traerlo de vuelta a la casa del Padre” (PVGM 159).

El ha escogido ser nuestro Dios para darnos esperanza, para poder vivir como hijos suyos aquí, y para alimentar en nosotros la gran esperanza de vivir eternamente  con el.

Siendo que Jehová ha escogido ser nuestro Dios, el espera que seamos ovejas de su prado. Que cada día nos pueda acercar mas al Señor amante que ha escogido ser nuestro Dios.

JEREMIAS 31:  1 – 32: 44;   1 CORINTIOS 10: 1 – 11: 34

Lección de Escuela Sabática

Matinal de jóvenes

   

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