Me siento honrado al dirigirme a los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Mirando los primeros 150 años que han pasado y mirando hacia delante esperando mucho más. Desde el principio EUA ha tenido en cuenta la contribución de fé. No imponemos ninguna religión a nadie, sino que le damos la bienvenida a todas las religiones. No desechamos las oraciones.
Las recibimos con gusto. Respetamos todos los credos. Honramos la diversidad de nuestro país, las profundas convicciones de nuestra gente, esta es la tradición de nuestra nación.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día enriquece a EUA sosteniendo la fe de millones, y proveyendo consuelo a muchos. Ustedes tienen unos de los sistemas hospitalarios más grandes de EUA, y sus iglesias individuales proveen esperanza e inspiración a incontables americanos cada semana.
Gracias por sus bellas palabras de amor, paz y esperanza. EUA es un mejor lugar gracias a ustedes. Que Dios les bendiga. Y que Dios continué bendiciendo a EUA. |